viernes, febrero 17, 2006

Payasos deconstructores


No todos los payasos me gustan.
Reconozco que hay algunos que me resultan muy interesantes. Y por ahí me habría encantado conocer al famoso payaso Piripipí del que habla Jodorowsky, y su canción del dinero que tocaba tirando al piso las monedas.

Ayer ví otro montón de payasos absurdos, de esos de chistes extrañísimos y reacciones inesperadas y me acordé después de mucho tiempo de este tipo de payasos, los payasos deconstructores.

Les digo así porque quiebran totalmente el esquema que nos armamos para entender el mundo y, al revés, parecen más bien empeñados en deconstruir los acuerdos que nos permiten hacer las distinciones. Ríen, ríen todo el tiempo, de un modo irónico o burlesco, y algo hay en sus caras pintadas que pegotea lo impegoteable, de manera que terminamos riéndonos de los terribles golpes que los payasos se dan, o bien terminamos siendo víctimas humilladas de un show para que se rían otros. Y lo aceptamos de buena gana, y hasta nos da risa. Terminamos ridículos, engañados y divertidos.

El absurdo nos confunde los códigos y con ello revienta nuestra capacidad para distinguir. Quizá por eso me gusta, porque ante todo mi espectacular despliegue de un aparato teórico lleno de distinciones entre una cosa y otra, entre lo que es y lo que no es, entre sistema y entorno, el absurdo es un punto en que otra vez todo concurre a la unidad y me hace polvo el seso. No hay subsistema que lo aguante, ni siquiera un “susbsistema del absurdo”, donde la distinción fuese el absurdo, pues se entrampa en la irregularidad de lo sin-sentido, que permanentemente cambia, como huyendo de una distinción estabilizante. Lo absurdo no elige con criterios, más bien señala siempre hacia todo-lo-demás, en ese sentido es una anti-contingencia, es el resto de las posibilidades que no se escogerían si se utilizara un criterio de selección.

El absurdo es lo más cercano a la plenitud de la libertad, a la ubicuidad.
Por eso me gustan los payasos, poderosos expertos en lo ridículo
y liberadores.

4 comentarios:

Elohimus Maximus dijo...

clowns are scary just like this blog. get a room. don't talk to felines and above all. Try not and feel good.

Antonia Katz dijo...

Marcelo: algo de eso tienen los políticos y los religiosos, porque viven dos vidas una que da a la puerta de enfrente y otra a la de escape. Qué buen recuerdo el de Jodo y el payaso piripipí y esa mujer de cabello rojo que lo acompañaba... te doy un dato hay un link para actos psicomágicos del Jodo. Un abrazo
http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/jodorowsky/robo.htm

sietecrisantemos dijo...

yo a los payasos les engo miedo, además me dan pena

Anónimo dijo...

mi papa tambien es payaso y muy bueno y ocupa su nombre payaso piripipi