lunes, septiembre 11, 2006

no hay literatura



A una cuadra de mi casa está oscuro, se fue la luz hace horas, o digamos que la echaron. Al menos a la luz eléctrica. En todas las esquinas hay fogatas, esto a media cuadra de mi casa o menos. La luz de las barricadas deforma todos los semáforos apagados, todos los paraderos de vidrios quebrados, todos los viejos tristes y los cabros que corren tienen apariencia como de fantasmas. Y quizás sea cierto, son un poco fantasmas. Cada tanto se oyen balazos a lo lejos, mientras yo me pregunto para qué, pero antes, mucho más rápido, me pregunto contra quién. Y me da una pena negra, como de luz cortada y con fogata que se apaga, negra como humo de neumático. Con esa pena puntual (y escribo "puntual" y suena un balazo) y acotada, suben a la superficie todas las otras penas-del-once: tristeza inconmensurable, cuerpos echados al mar, simios ebrios de armas disparando contra el hombre. Pena negra, ya lo digo, y paso frente a las fogatas para llegar a mi casa. Con esta historia rajada por el medio, abierta y hemorrágica no hay literatura que resista, no hay.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

anda inspirado el cabro

C.c. dijo...

mas pena da ver que sigue sucediendo y que no se detiene.

besos y abrazos!

c. dijo...

a una cuadra de mi casa no pasó nada, podría no haber sido 11... gracias por el haikú, me sonó conocido el cajón, saludos, c.