lunes, enero 15, 2007

el tortudrilo

Como si fuera el club de la serpiente, no ya en un departamento sucio en París, sino en las Cruces, cerca del mar y de Nicanor Parra; aún manteniendo en mente a los reptiles, escogemos inventarnos uno y reconocer al tortudrilo como una inspiración. O como una espiración.

Hay humo, lápices y pintura en el cónclave. Hay conclusiones anotadas en papeles autoadhesivos pegados en la puerta de calle, y finalmente sobre la puerta del baño, como si fuera la pared de una gruta prehistórica, inscribimos con un stencil la figura del suprascripto animal mitológico y mutante, reptil que habrá de motivar sueños y discusiones de ética y evolución, de política y de estética.

Ya estoy de vuelta en Santiago, y os comparto el rostro del tortudrilo.

6 comentarios:

Fran... dijo...

Las cruces, lindo lugar para meditar, y sobretodo para ver las estrellas.
Nos vemos

ann dijo...

Con que sueña el tortudrilo?
Hacia donde dirige sus rapi-lentos pasos?
Cuántos anillos hay en su caparazón-caracola?
Un sobre-viviente ó un súper-viviente?

c. dijo...

cuando n. dijo que usted andaba fuera de Santiago, pensé que tendría que andar cazando tortudrilos en el oeste, dónde más si no... saludos, c.

Anónimo dijo...

El tortudrilo se parece a su dueño

crisantema dijo...

prefiero la tortu-rana
también estoy en santiago
hay algo con casa tomada?

Marcelo dijo...

hola...
sobre lo de casa tomada: nop, el ciclo se acabó hace tiempo. Igual yo estoy tocando dos veces al mes en la Casa en el Aire, puedes revisar la programación en el link que está en la barra lateral y toparnos por ahí.

un abrazo,

O.