domingo, agosto 27, 2006

fidelidad











¿Adonde va tu pueblo tristealegre,

adonde se dirigen cuando parten
en balsas y en pelota hacia una playa donde nadie los llama
ni los quiere?

Se van al paraíso de los dólares,
al intestino de los tiburones
que se los comerán de todos modos,
más temprano que tarde.
Estás enfermo,
padre tirano, hermoso y vigilante,
que te sacas la cresta por los sueños de un pueblo que se escapa.

¿Qué te asusta? ¿qué quieres
en esta obligatoria soledad de monarca?
Padre severo y tosco,
incomprendido,
lloras por los que se lanzan a las aguas buscando libertad y encuentran muerte,
si fueras veinte años más joven te habrías derrocado hace ya tiempo.
No te soportas ver en las noticias.

Yo no sé bien cómo tendría que haber sido
para que no acabaras siendo la pieza de un museo
no absuelto por la historia ni por nadie,
pero te compadezco,
así como yo sé que te lamentas tú frente al espejo,
cuando te ves cuarenta años más viejo que feliz.

Tu pueblo tristealegre se aleja en una balsa
del sueño que dibujaron a pulso y a balazos en medio de la selva
con Ernesto y los otros que murieron,
tarde o temprano los viejos tiburones repoblaron las aguas y volvieron,
recargados de láseres atómicos.
Cuando cierres los ojos, comandante,
que el Dios en que no crees
nos ampare.

5 comentarios:

c. dijo...

no puedo decir, no puedo escribir, porque si dijera, porque si escribiera sería tremendo... a veces se me parte el alma cuando te leo, hoy, por ejemplo, en tantos pedacitos... y sobre lo de allá, sí imagino y qué poca frecuencia, saludos despacito para no decir, c.

Cata dijo...

No sé como interpretar lo que acabo de leer...
De todas formas, es triste encubrir o defender acciones por la ideología que las viste.
No creo que exista mejor dictadura que otra...
Distintos singulares en una unidad sustancial.

Saludos.

Amanda dijo...

no tengo respuestas a las preguntas, no sé adonde va ese pueblo, solo tengo sensaciones y emociones de lo visto y lo vivido

emociones que a ratos prefiero no echar a fuera porque pareciera que puede venir la deseperanza, el desamor

y es que son los sueños que se alejan, tanto... tanto que pareciera que ya no podemos verlos

un abrazo

c. dijo...

uffff la adolescencia... abrazo, c.

c. dijo...

sí, tienes razón, quizás por eso no murió antes... y sí, ya sé, un abrazo, c.